Actividad #23 – Coaching

En el libro de Rafael Etcheverria sobre La Escucha se desarrolla profundamente el arte de saber escuchar.
Asocie algunos párrafos interesantes citados a continuación con situaciones de su vida profesional y personal, además si alguno (párrafo) en particular le parece interesante comente su opinon sobre el mismo y el motivo del interés.
Escuchar es una de las manisfestaciones mas claras de nuestra capacidad de conectividad con los demás. Un individuo que logra desarrollar tanto una alta capacidad de escucha, como una capacidad para lograr ser adecuadamente escuchado por los demás, se convierte en una entidad/sistema con alta capacidad de conectividad y consecuentemente, con capacidad de afectar positivamente los sistemas en que participe
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Sostenemos que hay 4 niveles en este primer proceso de apertura:
a. La escucha del sentido semántico y práctico del habla del orador.
b. La escucha de las inquietudes del orador.
c. La escucha de la estructura de coherencia del observador que es el orador
d. “Saber escuchar el bien
Uno de los grandes atributos de un pensador original es precisamente su capacidad de cuestionar sus supuestos iniciales, su falta de temor para soltarlos.”
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Acerca de

Soy uno de los siete fundadores de FDV Solutions. Como CEO de la compañía, ejecuto la estrategia general de FDV Solutions y la supervisión de las distintas áreas de negocios y gerentes que me reportan: Ventas y Marketing, Operaciones, Administración y Finanzas, y Recursos Humanos. Además tengo un rol activo en las distintas acciones institucionales de la empresa, siendo representante de la misma en diversas cámaras e instituciones, como la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos de Argentina (CESSI). Soy graduado en la Carrera de Ingeniería en Informática, y cuento además, con un posgrado en comercialización para ingenieros del Instituto tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Actualmente estoy finalizando un máster en Ciencias Cognitivas de la Universidad de Buenos Aires y soy docente universitario en dicha casa de estudios. Soy también Fundador de Proyecto Nahual (www.nahual.com.ar), una iniciativa que busca la inclusión social y la inserción laboral a partir de la capacitación tecnológica en programación y testing de software. Participo además activamente de la Comisión de Inclusión de CESSI.

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8 comments on “Actividad #23 – Coaching
  1. Jonathan Perkes dice:

    Me parece interesante el primer párrafo que define la capacidad de conectividad con los demás en función de la habilidad de escuchar y ser escuchados. Omite la habilidad de hacernos escuchar, seguramente porque esa habilidad solemos tenerla y usarla todos. Es en mi experiencia muy común ver a una persona escuchando (o con la apariencia de escuchar) a su interlocutor impacientemente, a la espera de su turno para hablar (y posiblemente que se inviertan los roles). Esta situación que se da con tanta frecuencia no sé si pueda siquiera llamarse comunicación.

    Con respecto a los cuatro puntos, no estoy seguro de entender el C y el D. Estoy de acuerdo con la afirmación final, qué sentido tiene una interacción que no tiene ningún efecto? Eso es justamente lo que pasa cuando las partes no están dispuestos a cuestionar en lo más mínimo sus supuestos.

  2. Ayelen Tamiozzo dice:

    A mi el primer parrafo me parecio interesante, ya que define como medir la capacidad de conectividad (es decir de comunicacion) y lo q obtenemos de ella. Me vino a la cabeza es el funcitonamiento del cerebro, donde la capacidad viene dada por la cantidad de conexiones que tiene la neurona. En el caso de las personas, el functionamiento seria similar, a mayor capacidad de conectarse/ comunicarse, mayor es la capacidad de relacionarse con el resto y por lo tanto de poder influir.
    como ejemplo en la vida cotidiana, nos suele suceder todos los dias Un ejemplo (q ademas se asocia con la clase pasada) es en el caso de una negociación, dodne si una de las partes es capaz de escuchar efectivametne y darse cuenta que es lo q desea realmente el interlocutor, va a tener una gran ventaja en la negocacion, ya que tiene mayores chances en guiarla hacia donde le convenga.

    Por otro lado, queria dejar este interesante video donde trata sobre problemas en la comunicacion, asi como tambien los analiza desde un punto de vista analitico:

  3. Leandro Linardos dice:

    “Uno de los grandes atributos de un pensador original es precisamente su capacidad de cuestionar sus supuestos iniciales, su falta de temor para soltarlos.”

    Se suele decir que en una reunión no se deberían tocar tres temas: fútbol, política y religión. Salvando las distancias entre supuesto y pasión, supuesto y convicción y supuesto y fe, creo que es bastante cercano a la frase citada. De hecho, charlas sobre estos temas no suelen llevar a nada bueno, los “supuestos” iniciales son inamovibles.

    Fuera de estos tres polémicos temas, sostengo que hay casos en los que los problemas de comunicación (en el sentido de no llegar a un acuerdo, no entenderse) se deben a realidades distintas, y para solucionarlos hay que acercarse a los supuestos/bases de ambas partes que dan lugar a esas realidades distintas. Personalmente creo que exponerlos es una muy buena de lograrlo, y el paso necesario para poder “soltarlos”, si es uno lo considera provechoso.

    Creo que vale la pena ser escéptico con uno mismo.

    Dejo una conocida charla TED sobre: ¿Qué se siente estar equivocado?.

  4. Leandro Linardos dice:

    “Uno de los grandes atributos de un pensador original es precisamente su capacidad de cuestionar sus supuestos iniciales, su falta de temor para soltarlos.”

    Se suele decir que en una reunión no se deberían tocar tres temas: fútbol, política y religión. Salvando las distancias entre supuesto y pasión, supuesto y convicción y supuesto y fe, creo que es bastante cercano a la frase citada. De hecho, charlas sobre estos temas no suelen llevar a nada bueno, los “supuestos” iniciales son inamovibles.

    Fuera de estos tres polémicos temas, sostengo que hay casos en los que los problemas de comunicación (en el sentido de no llegar a un acuerdo, no entenderse) se deben a realidades distintas, y para solucionarlos hay que acercarse a los supuestos/bases de ambas partes que dan lugar a esas realidades distintas. Personalmente creo que exponerlos es una muy buena de lograrlo, y el paso necesario para poder “soltarlos”, si es uno lo considera provechoso.

    Creo que vale la pena ser escéptico con uno mismo.

    Dejo una conocida charla TED sobre “¿Qué se siente estar equivocado?”.

  5. Ignacio Lusarreta dice:

    Ambos párrafos me parecieron interesantes, y me recordaron una situación que me tocó vivir hace unos años con mi equipo de handball. Empezaba el año y se presentaba un nuevo entrenador, con bastantes años de experiencia en el ámbito del handball. Sin embargo (y robándome la frase del párrafo) no logró desarrollar una alta capacidad de escucha ni una capacidad para lograr ser adecuadamente escuchado por los demás. Proponía ejercicios de entrenamiento que realmente hacían fastidiar al grupo, no escuchaba (oía únicamente) las propuestas nuestras acerca de un cambio, siempre creía tener la razón por más que los resultados no fueran los esperados y nunca cambió su forma de pensar. El resultado fue el lógico: cada vez menos jugadores en los entrenamientos, resultados adversos, peleas internas y final del ciclo apenas 6 meses después de haber arrancado. Quizás era (o lo había sido en su momento) un gran entrenador, pero esa falta en la capacidad para escuchar nuestras inquietudes lo llevaron al fracaso

  6. Ángeles Contarbio dice:

    Me pareció muy interesante el primer fragmento, el que habla de que una persona que sabe escuchar y sabe hacerse escuchar adecuadamente se convierte en una entidad con alta capacidad de conectividad y afectar positivamente. Y aquí, la palabra clave es “adecuadamente”: Hay personas que están oyendo, pero no están verdaderamente escuchando y, análogamente, hay personas que se hacen escuchar, no a través del respeto sino a través de la autoridad, el poder, el miedo o metafóricamente, el “hablar más fuerte y alto”.

    Creo que el arte de escuchar involucra muchos más aspectos de los que aparentemente puede parecer, implica un compromiso con el que nos está hablando. Cuando leí la primera oración del fragmento no pude evitar acordarme de la famosa frase célebre “Tenemos dos orejas y una sola boca justamente para escuchar más y hablar menos”, ya que ambas hacen alusión a lo mismo prácticamente.

    En cuanto a la experiencia personal, tuve una experiencia muy similar a la de Ignacio, en el equipo de hockey cuando jugaba hace unos años ya. La entrenadora titular se embarazó y dejó por un período de tiempo y asumió la suplente en su lugar. Esta entrenadora suplente realmente no logró sacar lo mejor del equipo sino que, al contrario, generaba fastidio, bronca y hasta incluso hubieron un par de discusiones y peleas dentro del equipo a causa de ella. Ir a los entrenamientos no era gratificante, al contrario, porque los ejercicios no se acomodaban a lo que veníamos practicando hasta entonces y tampoco escuchaba las propuestas que le decíamos para no hacer un cambio tan radical. En los partidos, su exceso de querer “sobre-motivarnos” y “darle para adelante” también hacía que no escuchara de los cambios que se nos ocurrían para mejorar. Los resultados fueron los mismos que en el caso de Ignacio: más faltas en los entrenamientos, desmotivación grupal, resultados adversos en los partidos, discusiones y peleas internas.

  7. Oriol Quílez dice:

    Unos fragmentos muy interesantes y muy ciertos, sobre todo el primero. Tiene razón en cuanto a que las personas que saben escuchar tienen mejor capacidad de conexión con las otras personas, y es normal, no puedes esperar conectar igual con una persona que no te escucha cuando hablas que otra que se acuerda de lo que le dices y tiene una mayor interacción contigo.

    He tenido una experiencia profesional en la que el orador no sabía transmitir y por lo tanto el que escuchaba no se quedaba con todo lo que el otro decía. Pasó en una reunión con mis jefes y la empresa a la que le estábamos vendiendo el software, la persona de la otra empresa nos explicó que tipo de programa necesitaban y todo. Después de la reunión mis jefes se miraron y lo primero que dijeron fue “Tenemos que concertar otra reunión”, eso pasó porque el orador de la otra empresa no nos supo hacer ver que es lo que buscaban y después de tres horas de reunión mis jefes seguían igual. Por lo que si esa persona hubiese sido una buena oradora mis jefes y yo hubiésemos estado mas atentos y no habríamos tenido que hacer una segunda reunión.
    Y experiencias personales, pasan todos los días con personas que conoces y ya con tener una conversa con ellas ves si sabe escuchar o no, si cuando le dices una cosa al cabo de 10 minutos se la has de repetir y al cabo de 10 mas se la vuelves a decir, ya puedes intuir que esa persona no está siendo bueno escuchando, ya sea porque tu no sabes atraerlo hacia una conversa interesante o porque a él no le interesa.

  8. Matias Servetto dice:

    De los 3 párrafos citados, el 3ro es con el que más estoy de acuerdo.
    Una persona que tiene la capacidad de cuestionarse a sí mismo es alguien que no cree que su verdad sea la absoluta y tiene en cuenta la opinión de las demás personas.

    Ante esta frase no puedo dejar de pensar en las reuniones familiares en que una persona se pone en una posición inamovible acerca de un tema por más que los demás le demuestren o tengan opiniones convincentes de que está equivocado y esta persona no lo acepte. Suelen crearse conversaciones muy acaloradas.
    El problema aquí es que no tenemos esa capacidad de escuchar a las demás personas y analizar lo que nos están diciendo y llegamos a un punto en el que queremos imponernos.
    Creo que suele costarnos a las personas destruir la base de nuestros pensamientos para cambiarlas y llevarlas a otro rumbo. Y si alguien patea los cimientos de esta construcción que vamos formando con el tiempo, la negación y la hostilidad salen a relucir.

    No solo en las discusiones familiares. Es lo mismo que hacemos al etiquetar a las personas. Por ejemplo, muchas veces en mi vida he etiquetado a alguien de “tarado”. Y no importa que es lo que haga o diga, no lo escucho. Simplemente oigo lo que dice pero no lo analizo y no llega a cambiar ese supuesto inicial de que “esta persona es tarada”.

    Y esto último esta relacionado con la primera cita. Etiquetar a una persona negativamente y no escucharla nos lleva a estar desconectados de ella, por más que estemos reunidos en el mismo lugar, con el mismo grupo de amigos. No se produce conexión con la persona, no se interactúa positivamente.

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